Gran Logia

La Gran Logia Regular de España de Menfis-Mizraim (GLREMM) practica el Rito Antiguo y Primitivo de Menfis-Mizraim (RAPMM), según la Tradición más pura, esotérica y regular, y es una gran Federación de Logias soberanas, regulares, libres y mixtas, que están repartidas por la geografía española, constituyendo una Obediencia Masónica plural y universalista; es decir, está formada por Logias mixtas (aunque está abierta a que sean femeninas, masculinas o mixtas), bajo la directa protección y supervisión de su Gran Maestro y Presidente de su Soberano Santuario Nacional, que es Miembro del Soberano Santuario Internacional que se integra en la Federación de Grandes Logias Regulares de Menfis-Mizraim (Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Paraguay, México y Puerto Rico), también tiene reconocimientos con Francia, Italia y Austria.
La Gran Logia Regular de España de Menfis-Mizraim, por las Cartas Patentes que han emitido los anteriores Grandes Hierofantes de la Filiación de Robert Ambelain (que, a su vez, forma parte de la Filiación de Giovanni Battista Pessina, John Yarker y Gérard Encausse) es la «legítima heredera» de la Soberana Gran Logia Simbólica Española de Memphis y Mizraim (GLSEMM) y del Soberano Gran Consejo General Ibérico (GCGI). Fundados en Madrid, el 8 de febrero de 1887, ambos Cuerpos se constituyeron, tras abonar los derechos de Patente al Soberano Santuario de Nápoles de Menfis-Mizraim de Giovanni Battista Pessina, el 10 de enero de 1889; aunque, después, en 1894, se alinearon definitivamente con el Soberano Santuario de Gran Bretaña e Irlanda, del Gran Hierofante Mundial John Yarker. El 21 de marzo de 1889, y al amparo de las Leyes españolas, se constituyó y legalizó el Soberano Gran Consejo General Ibérico y su Soberana Gran Logia Simbólica Española de Memphis y Mizraim. Su primer Gran Maestro fue Manuel Gimeno y Catalán, siendo su Gran Secretario Isidro Villarino del Villar. Muy pronto, y ante la gran profusión de Logias con esa Dependencia, el Rito Antiguo y Primitivo de Menfis-Mizraim fue llamado «Rito Nacional Español» (RNE).
Por desgracia, tras el Desastre de 1898, configurado por la invasión estadounidense de Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas, y con la consiguiente pérdida de prestigio político y peso social en Occidente, se produjo una gran represión en la Masonería española, origen, también, del exilio de muchos Hermanos; entre los que se encontraba el que, por entonces, era su Soberano Gran Maestro: Isidro Villarino del Villar.
El segundo Gran Maestro fue Enrique Pérez de Guzmán, Marqués de Santa Marta, suegro del general Narváez. Fue Isidro Villarino del Villar su tercer Gran Maestro, en 1894; quien, a su vez, fue nombrado Sustituto del Gran Hierofante Internacional de Menfis-Mizraim John Yarker. Tras exilarse en París, Isidoro Villarino del Villar funda en la Ciudad de las Luces la Respetable Logia Humanidad, según el Rito Nacional Español. Asimismo, tal y como indica el propio Papus (recordemos que el Dr. Gérard Encausse, nació en La Coruña y fue el primer Gran Maestro para toda Francia del Rito Antiguo y Primitivo de Menfis-Mizraim, RAPMM), Isidro Villarino del Villar fue su «verdadero» padrino y maestro, y, al mismo tiempo, fue quien lo inició en la RL Humanidad. Pero tampoco hay que olvidar que este Taller se convirtió en la «Logia Madre del Rito Antiguo y Primitivo de Menfis-Mizraim» en Francia. Después, la RL Humanidad fue trasladada a Lyon; y en esta ciudad, donde todavía está viva esta

Logia, fue iniciado, elevado y exaltado otro gran pilar de la Masonería, en particular, y de la Espiritualidad, en general. Se trata de René Guénon; quien fue Grado 95º de nuestro Rito.
El Rito Antiguo y Primitivo de Menfis-Mizraim es un Rito «deísta»,
lo que implica la invocación del «SUBLIME ARQUITECTO DE LOS
MUNDOS»; y «espiritualista», lo que exige la creencia en la
Inmortalidad del Espíritu o, al menos, de una perennidad póstuma
para el Hombre. Pero ahí termina el dogmatismo del Rito, que,
además, no está ligado y no depende de ninguna Religión o Credo en
particular, ni se inscribe en una corriente filosófica determinada;
por lo que, desde siempre, deja a sus Miembros en una plena y total
libertad de opinión y creencia. Nuestra máxima es que «ningún
Hombre o Mujer puede pertenecer a nuestra Obediencia, si no es un
Hombre o una Mujer «libre y de buenas costumbres»; pues la
Libertad (en cualquiera de sus manifestaciones) es un derecho
fundamental, inalienable e intransferible, además de ser
consustancial con la propia naturaleza humana.
Ciertamente, es por Fidelidad y Lealtad a nuestra propia Historia y Tradición esotérica, que nos damos a conocer; al objeto de clarificar quiénes somos, de dónde venimos y a lo que aspiramos, con la ayuda indispensable de todos y cada uno de los Iniciados de buena voluntad y buscadores de lo Invisible. Ese objetivo no es otro que la «Unión de lo Disperso»; para, de esta forma, alcanzar un mayor desarrollo moral y espiritual, y, por ende, conseguir una Humanidad más justa y equitativa. La Ignorancia es el peor de los males; la Injusticia, la peor de las ignorancias; y el Miedo, el peor de los enemigos.
Nuestro deseo interno es la transmisión de la Tradición Esotérica, entendida como un rico Legado que pueda enriquecerse, conservarse y mantenerse vivo y operativo en las Eras venideras. La universalidad y sabiduría de sus Conocimientos, de sus Rituales y de sus Valores humanistas, configurados a lo largo de los siglos y bien enraizados en las diversas corrientes morales y filosóficas de ambos Hemisferios, gracias a la aportación de algunos de los hombres y mujeres más ilustres de nuestra Historia, hace posible que todavía seamos los grandes impulsores y defensores de los valores de Fraternidad, de Libertad y de Igualdad, de los que nuestro Mundo aún necesita; pues todavía está muy lejano ese día en el que todos formemos una Gran Familia Humana. Nada puede ser un obstáculo, ya sea real o imaginario, para que aquellos que llaman a nuestra Puerta sean admitidos en el Camino de la Verdadera y de la Sagrada Sabiduría (Hagia Sophía); pero siempre que demuestren, con sus Actos y sus Palabras, los valores Humanistas y Fraternales a los que siempre aspiramos, exentos de cualquier servilismo, hipocresía, orgullo, vanidad o prejuicio. El deber sagrado de todo Masón Egipcio es luchar contra la Ignorancia siempre desde una «perspectiva iniciática», inspirada en las grandes Tradiciones Mistéricas de la Antigüedad; y ese es nuestro objetivo común, leal y trascendente, más allá de cualquier otra meta especulativa o imaginaria.
Mantener viva la Antorcha que ilumina nuestra Senda es la gran responsabilidad a la que nos hemos consagrado desde el mismo momento de nuestra Iniciación en el Rito Egipcio. Este es nuestro verdadero «Trabajo» iniciático, nuestro «Objetivo» humanista y nuestro «Alimento» espiritual y universalista.

